Programa de 6 semanas para empresas que quieren crecer sin que el margen se les vaya por el camino. Fabricación, distribución o trabajo por proyecto.
Ninguno de estos siete conceptos aparece en el escandallo. Todos se imputan a la cuenta global, donde dejan de tener dueño. Cifras ilustrativas, no corresponden a ninguna empresa real.
Cuando el beneficio baja sin que nadie sepa explicar por qué, la reacción natural es vender más. Más clientes, más referencias, más comerciales. Es lo que se sabe hacer y es lo que se mide.
El problema es que el margen no se pierde en la cuenta de resultados. Se pierde referencia a referencia y cliente a cliente, en decisiones pequeñas que nadie ha revisado desde hace años: un descuento que se concedió una vez, un rappel que se renovó sin recalcular, una línea que se mantiene por costumbre.
Si esa estructura sigue igual, facturar más no la corrige. La multiplica.
Primero se sabe dónde está el dinero que ya tienes. Después se decide cómo crecer.
¿Los números todavía no están organizados por producto o por proyecto? El problema probablemente es el mismo, pero el punto de entrada no es este. Escríbeme y te digo por dónde empezar.
El orden no es organizativo. Cada fase necesita la respuesta de la anterior: no se decide sin saber dónde está el dinero, y no se automatiza lo que aún no se ha decidido.
Descomposición del margen real por referencia y por cliente. Se devuelven a su sitio los siete conceptos que hoy viven en la cuenta global: descuentos, rappels, portes, devoluciones, muestrarios, coste financiero del cobro y stock inmovilizado.
Arquitectura del negocio: cómo se fijan los precios, cómo está construido el mix, cuál es la capacidad real y cuánto depende el funcionamiento de que una persona concreta esté encima. Aquí es donde suele aparecer la causa, que casi nunca coincide con el síntoma.
Qué referencias dejan de fabricarse, a qué clientes se les revisa el precio, qué línea se cierra y cuál se sistematiza. Cada decisión con su impacto en euros, su orden de ejecución y lo que pasa si no se toma.
Dónde la tecnología y la IA multiplican lo decidido en la fase anterior: qué automatizar, con qué herramienta y en qué orden. Va al final por una razón: automatizar un proceso mal diseñado solo consigue equivocarse más rápido y por más dinero.
El rango depende del número de referencias y de líneas de negocio a analizar. Se cierra en la sesión inicial, antes de empezar.
La sesión inicial dura 30 minutos, no tiene coste y no compromete a nada. Sirve para ver si el problema que tienes es el que este programa resuelve.
Cuando la fase 01 localiza una fuga que multiplica varias veces el coste del programa, el precio deja de ser una conversación. Y si no localiza nada, también es información: significa que tu problema está en otro sitio y te lo diré.
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